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Lecciones aprendidas en el proceso multilateral de Filipinas

En 2018, empezamos a colaborar con el Departamento de Información y Tecnología de las Comunicaciones (DICT, por sus siglas en inglés) de Filipinas para desarrollar el plan National ICT Ecosystem Framework (NICTEF, por sus siglas en inglés), el sucesor de la Estrategia Digital de Filipinas para 2011-2026.

Al igual que todas las agencias gubernamentales filipinas, el DICT tiene la obligación legal de convocar consultas abiertas para mejorar la transparencia y fomentar la participación ciudadana en el proceso de elaboración de políticas. Pero le dio una vuelta de tuerca a esta iniciativa asegurándose de que el NICTEF reflejara fielmente las necesidades y las prioridades de todos los sectores del archipiélago. El DICT lleva un año organizando talleres de capacitación, debates de grupos focales, talleres de escritura, una encuesta pública online y consultas regionales en todos los grupos de islas principales del país y ha aplicado a nivel local el enfoque multilateral en el proceso para tomar decisiones tanto importantes como difíciles.

Ahora el NICTEF es una guía autorizada sobre el ecosistema digital Filipino y una hoja de ruta para armonizar y coordinar los programas TIC del país. El proceso multilateral adoptado por el NICTEF se ha documentado en un estudio de caso, que ofrece a los demás países de la región un marco de referencia para el desarrollo de políticas públicas progresistas, inclusivas y adaptadas a las necesidades de un mundo interconectado permanentemente.

A continuación, presentamos nuestras conclusiones sobre el proceso:

Desarrollar y presentar claramente una propuesta con valor para garantizar que el proceso multilateral sea productivo y persiga objetivos.

En las invitaciones y anuncios, resulta útil especificar a las partes interesadas por qué deben participar y qué conseguirán por su participación en el proceso de elaboración de políticas. Esto puede ayudar a las organizaciones a identificar correctamente a los representantes que participarán en las consultas y permitirles preparar sus propuestas.

Crear alianzas estratégicas y sostenibles para la introducción de un modelo colaborativo y multilateral.

El modelo multilateral debe ser proceso continuo y sostenible, en lugar de una iniciativa puntual. Por ejemplo, el DICT descubrió que resultaba efectivo abrir debates con el departamento de políticas y planificación de otras agencias gubernamentales. Es bastante probable que este departamento esté familiarizado con la dirección general, así como los documentos que presenta cada ministerio, y podría ejercer una labor de asesoramiento sobre las posibles colaboraciones y departamentos implicados que pueden aprovecharse para la elaboración del NICTEF.

Realizar consultas presenciales en el ámbito regional para tener noticias de las partes interesadas que habitan en las regiones rurales y más difíciles de contactar.

En colaboración con sus oficinas regionales y provinciales, el DICT realizó consultas públicas en todo el país para llegar a todos los grupos de islas y establecer diferentes niveles de desarrollo, prioridades y perspectivas.

Adaptar el proceso multilateral a la cultura del país.

En muchas culturas asiáticas, las personas suelen mostrarse reacias a hablar delante de altos cargos o funcionarios gubernamentales. Por lo tanto, es necesario ofrecer a las personas varias vías para expresar sus inquietudes, incluso de forma anónima mediante encuestas.

Poner el foco en todo el ecosistema TIC, no solo en aquello que esté haciendo el gobierno o el sector TIC.

Una parte fundamental del proceso de elaboración de políticas TIC es la identificación de las lagunas existentes en todos los sectores, donde las intervenciones políticas podrían resultar útiles. Para llegar a las empresas y organizaciones individuales, el DICT se puso en contacto con organismos industriales y profesionales como, por ejemplo, la Cámara de Operadores de Telecomunicaciones de Filipinas y la Asociación de Procesos Empresariales y Tecnología de la Información de Filipinas. Los debates y las consultas fueron abiertas a todos y se anunciaron en los sitios web del gobierno y en las redes sociales.

Los ejercicios de elaboración de políticas TIC iniciados anteriormente se centraron en las iniciativas gubernamentales en el sector de las TIC. Sin embargo, el plan NICTEF es un marco para que todo el ecosistema de partes interesadas trabaje de forma colaborativa. Representa lo que el conjunto del pueblo filipino quiere para el país y el papel que puede desempeñar el gobierno en este marco.

Lee el informe Un modelo multilateral en la elaboración de políticas TIC; estudio de caso en Filipinas.

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Reflexiones sobre el futuro: Orla Lynskey comparte su perspectiva sobre los datos en la era de la consolidación

El año pasado, la Internet Society presentó el Informe Global de Internet 2017: rutas hacia nuestro futuro digital. El informe interactivo identifica los factores que afectan a la Internet del futuro y su impacto sobre los medios de comunicación y la sociedad, las brechas digitales, así como los derechos y libertades personales. Hemos entrevistado a Orla Lynskey para conocer su perspectiva sobre las fuerzas que determinarán el futuro de Internet.

Orla Lynskey es profesora asociada de Derecho en la London School of Economics and Political Science. Su principal ámbito de interés como investigadora es la legislación sobre protección de datos de la Unión Europea. Su estudio monográfico, The Foundations of EU Data Protection Law (Oxford University Press, 2015), analiza el potencial y los límites del control individual de los datos personales o la «autodeterminación informativa» en el contexto de la protección de datos. Más recientemente, su trabajo se ha centrado en los enfoques colectivos de los derechos de protección de datos y mecanismos para compensar las asimetrías de poder en el entorno digital. Lynskey es editora de las revistas International Data Privacy Law y Modern Law Review, y miembro del grupo experto multipartito sobre el RGPD de la Comisión Europea. Es Licenciada en Derecho por el Trinity College de Dublín y posee una Maestría en Derecho del Colegio de Europa (sede de Brujas), así como un Doctorado de la Universidad de Cambridge. Antes de entrar a formar parte del mundo académico, trabajó como abogada en Bruselas, donde ejerció en el ámbito del derecho de la competencia, y como docente auxiliar en el Colegio de Europa.

La Internet Society: recientemente editó un número de simposio de International Data Privacy Law (IDPL) en el que sostiene que la acción conjunta de las leyes en materia de protección de datos, competencia y protección del consumidor se encuentra en una encrucijada decisiva. ¿Por qué y cómo se materializa este hecho en el ámbito de Internet?

Orla Lynskey: la confluencia de estos ámbitos del Derecho se explica en dos sentidos. El primero es que se ha producido un mayor reconocimiento por parte de los organismos reguladores de que, en determinadas circunstancias, estos ámbitos se superponen. Un buen ejemplo de ello es la referencia en la decisión de fusión entre Microsoft y LinkedIn a la protección de datos como parámetro en el que las empresas compiten, o la afirmación de que Facebook está abusando de su posición dominante en el mercado al supeditar el acceso a su servicio a una recopilación excesiva de datos en varios sitios web de terceros, que están siendo investigados por la Autoridad Alemana de Defensa de la Competencia. El segundo es que, habiéndose reconocido que estos ámbitos del Derecho deben aplicarse de manera holística, actualmente necesitamos valorar cómo se puede gestionar esta superposición desde un punto de vista procedimental y práctico.

En otra publicación, ha escrito que la consolidación digital puede afectar a la desigualdad en este ámbito al otorgar a las plataformas, no solo una posición dominante en el mercado, sino también el «poder providencial». ¿Qué quiere decir? ¿Cómo afecta especialmente este hecho a las comunidades marginadas?

El término providencia tiene varias acepciones, pero puede definirse como un tipo de influencia no humana que controla las vidas de las personas. En la publicación, sostengo que las plataformas digitales dominantes gozan de un «poder providencial» porque, de manera similar al ojo de la providencia, todo lo ven: poseen la capacidad de vincular y analizar diferentes conjuntos de datos de tal modo que obtienen una perspectiva general de las vidas de las personas, lo que las convierte en transparentes. Además, pueden aprovechar esta posición privilegiada para influir en las personas empleando métodos que hasta ahora podían considerarse distópicos, por ejemplo, la propaganda política personalizada. Por último, la arquitectura de Internet y la terminología empleada para describir sus procesos (por ejemplo, «aprendizaje automático») crean la falsa impresión de que la manera en que se usan nuestros datos para influir en nosotros desde el entorno digital y conducirnos en direcciones específicas no depende de la intervención humana, sino que es «neutral». En este sentido, a estas plataformas se les atribuyen cualidades de semidiós.

Planteo que este poder providencial puede resultar especialmente pernicioso en el sentido de que acentúa las desigualdades sociales existentes. En la publicación, defiendo la postura de que esta capacidad de usar los datos para influir en las personas puede emplearse para discriminar, diferenciar e incluso para crear percepciones. Por ejemplo, basándome en el trabajo de otros investigadores, pude afirmar que la extracción de datos promueve la diferenciación basada en el estatus socioeconómico, lo cual contraviene lo dispuesto en las leyes antidiscriminación. Este estudio sugiere que las personas más desfavorecidas son objeto de una supervisión más exhaustiva, lo que las expone a un mayor riesgo, y son especialmente vulnerables a los procesos de extracción de datos como resultado de los dispositivos utilizados para acceder a Internet (sobre todo, los teléfonos móviles, que son los menos seguros). Si bien la diferenciación a través de la extracción de datos no es competencia exclusiva de las plataformas provistas de este poder, su posición privilegiada les otorga una mayor capacidad para llevar a cabo dicha extracción y acentúa las asimetrías de información y poder existentes.

¿Pueden las leyes sobre competencia vetar este poder providencial? ¿Qué hay de la legislación sobre protección de datos? ¿Cómo pueden estas leyes actuar conjuntamente para proteger los derechos digitales?

Las disposiciones de las leyes sobre competencia solo constituyen normas legales expresamente diseñadas para restringir el ejercicio del poder privado, por lo que tiene sentido valorar si pueden ayudar a mermar este poder providencial. Creo que, al menos, las leyes sobre competencia no deberían empeorar la situación, por ejemplo, favoreciendo fusiones centradas en los datos que contribuyan a consolidar nuestra información en manos de un grupo muy reducido de agentes privados. Sin embargo, en algunos casos, dichas leyes también podrían limitar las conductas abusivas, por ejemplo, condiciones de uso de datos desproporcionadas, por parte de empresas que gozan de una posición dominante en el mercado.

Dicho esto, estas leyes imponen sus propios límites y únicamente deberían ser una pieza del rompecabezas general, en el que las leyes sobre protección de datos desempeñan un papel crucial en la regulación del uso de nuestros datos personales. Hasta la fecha, las leyes sobre protección de datos de la UE se han aplicado rigurosamente, pero soy de los que continúan defendiendo con optimismo que una mayor firmeza en su ejecución podría resultar realmente efectiva.

Si las leyes sobre protección de datos, protección del consumidor y competencia son importantes a la hora de limitar esta perniciosa supremacía digital, ¿cómo cooperan los diferentes organismos reguladores para solucionar estos problemas sin invadir mutuamente sus respectivos ámbitos de competencia? ¿Se necesita una mayor colaboración entre las múltiples partes interesadas a este respecto?

Esta es la pregunta —sobre la distribución de competencias entre los organismos reguladores— que todavía no se ha respondido del todo. Como ha propuesto el Supervisor Europeo de Protección de Datos, lo ideal es que estos organismos colaboren los unos con los otros bajo la supervisión de una «cámara de compensación digital» o un ente similar.

Alemania ha anunciado recientemente planes para frenar la supremacía digital mediante las leyes sobre competencia. ¿Ha observado alguna tendencia en las respuestas de otras autoridades de la competencia al dominio tecnológico en todo el mundo y, en particular, en cómo definen los mercados pertinentes?

Sin duda, existe un creciente reconocimiento del poder de las empresas tecnológicas entre los organismos reguladores y el público en general. Sin embargo, es en este aspecto en el que las leyes sobre competencia alcanzan sus límites: las disposiciones de estas leyes no impiden que una empresa obtenga una posición dominante en el mercado; solo prohíben que dicha empresa explote dicha posición de manera que resulte abusiva y pudiera excluir del mercado a competidores igualmente eficientes. Por ejemplo, la normativa económica podría obligar a las empresas tecnológicas a velar por una separación estructural entre diferentes operaciones (p. ej., entre Facebook y WhatsApp). No obstante, para ello se requeriría una intervención legislativa.

La excepción a este respecto la marca el contexto de las fusiones, en el que las autoridades en materia de competencia pueden valorar los posibles efectos futuros de una operación para el mercado. En este sentido, hemos sostenido en el pasado que las fusiones centradas en los datos deben tratarse de manera análoga a las fusiones entre medios de comunicación y someterse no solo a una evaluación económica, sino también a una valoración más general desde un punto de vista no relacionado con la competencia con el objetivo de medir sus repercusiones para la protección y privacidad de datos. Esta es una de las ideas que se está valorando en Alemania y creo que es probable que otras autoridades en materia de competencia adopten medidas similares a su debido tiempo.

¿Qué opina de la idea de que los datos de los usuarios deberían hallarse sujetos a derechos de propiedad digital (es decir, que las plataformas deberían pagar a los usuarios por sus datos)?

Los derechos de propiedad sobre los datos personales son una pésima idea: no ofrecen ninguna ventaja en comparación con el marco legal actual y podrían acentuar las asimetrías de información y poder, además de ir en merma de la protección de datos como derecho fundamental. Otorgar derechos de propiedad sobre los datos no reforzaría nuestra posición a la hora de negociar con los gigantes tecnológicos, sino que más bien nos llevaría a perder todos los derechos sobre estos datos una vez que celebremos contratos con estas empresas. También me preocupa que emprender esta vía convertiría la protección de datos en un lujo que solo podrían disfrutar aquellos que se pudieran permitir oponerse al tratamiento de sus datos, y quizás incluso crearía el incentivo sesgado hacia la divulgación de más datos o información de naturaleza confidencial para sacar provecho. Sería incompatible con el derecho a la protección de datos contemplado en la Carta de los Derechos Fundamentales la UE. En mi libro acerca de los fundamentos de las leyes sobre protección de datos de la UE hablo sobre este tema.

¿Existe potencial en la portabilidad de los datos como forma de contrarrestar los efectos de los datos y de resolver los problemas de la consolidación?

Posiblemente. El derecho a la portabilidad de los datos contemplado en el RGPD podría explicarse como una manera de facultar a los consumidores para cambiar de proveedor si no están satisfechos con un servicio (por ejemplo, cambiar Facebook por una alternativa ficticia si no se está conforme con la calidad de la protección de datos ofrecida). No obstante, como explico en mi estudio, las repercusiones de este derecho para la competencia y la innovación no están claras. Por ejemplo, la innovación podría verse obstaculizada por un afianzamiento de las normas aplicadas por las empresas consolidadas o un incremento de los costes para las emergentes. Esta situación se agravaría por el hecho de que no se requiere interoperabilidad. No obstante, resulta igualmente discutible que esta sea necesaria desde el punto de vista de la protección de datos. Yo sugeriría que, dada la incertidumbre con respecto a estas repercusiones, la portabilidad se valore desde el prisma del control individual de los datos personales en lugar de considerarse una mera herramienta de mercado.

¿Cuáles son sus temores con respecto al futuro de Internet?

Mi principal temor con respecto a Internet es que un medio que prometía tanto con respecto a la promoción de los derechos, como la libertad de expresión y el derecho de asociación, pueda terminar teniendo efectos perjudiciales y divisorios reales. Una de las ventajas de Internet era que ofrecía a la gente la oportunidad de comunicarse con otras personas que tenían intereses específicos similares (por ejemplo, la Asociación Homenaje a Éric Cantona), pero la personalización de todo el contenido, incluido, por ejemplo, el de naturaleza política, puede llevar este derecho hasta el extremo. Obviamente, esto no significa que la personalización sea el único factor que alimenta esta preocupación.

¿Qué espera para el futuro de Internet?

Creo que, actualmente, Internet se basa en una burbuja de datos que necesita explotar. El principal ejemplo de ello es el tratamiento de datos excesivo que entraña la publicidad en línea basada en el comportamiento. Incluso aunque pudiéramos argumentar que el tratamiento de datos personales es la compensación por acceder a servicios y contenidos en línea que son gratuitos en el momento del acceso, el volumen de datos tratados a cambio de dicho acceso es claramente desproporcionado. Si bien los organismos reguladores todavía no han actuado al respecto, las leyes sobre protección de datos proporcionan una posible justificación para vetar este tratamiento: a la hora de determinar si el consentimiento se otorga libremente, debe valorarse en la medida de lo posible si la prestación del servicio se halla sujeta a la condición de que se preste consentimiento para que se lleven a cabo actividades de tratamiento innecesarias. Todavía no he visto ninguna prueba empírica que me convenza de que la publicidad en línea basada en el comportamiento es tan eficaz en comparación con la publicidad contextual que justifica esta incursión excesiva en nuestros derechos.

¡Estamos preparándonos para lanzar el próximo Informe Global de Internet! Lea la nota conceptual y descubra cómo la Economía de Internet podría conformar nuestro futuro.

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Políticas públicas

Fragmentando Internet: Las consecuencias no deseadas de la regulación

A principios de 2000, dos grupos antirracistas con sede en París demandaron a Yahoo debido a que su sitio de subastas estaba exponiendo a los franceses a más de 1,000 objetos de recuerdos Nazis. En mayo de ese año, un tribunal francés confirmó la naturaleza ilegal de la venta según la ley francesa, argumentando que la compañía había ofendido la “memoria colectiva” de Francia. Más importante aún, el juez también ordenó a Yahoo que identificara formas de bloquear a los usuarios franceses del sitio de la subasta Nazi o de otros sitios de Yahoo con contenido considerado como racista.

El caso atrajo una atención significativa, debido al precedente legal que podría establecer en el derecho de un país de cruzar fronteras e imponer sus propias leyes sobre el material en línea almacenado en otros países. En ese momento, el abogado de Yahoo expresó su esperanza de que “otros países [no] tomaran la misma ruta”.

Avanzamos 18 años y la Internet de hoy está pasando por una fase intensa de regulación con efectos similares a los del caso de Yahoo. Casi todos los países del mundo están actualmente en el negocio de “regular Internet”. Es importante aclarar algo en esta etapa. “Regulación de Internet” es una frase un tanto cargada y mal orientada. En realidad, lo que la mayoría de los actores estatales intentan abordar son problemas de comportamiento anticompetitivo, moderación de contenido o manejo de datos personales. Ninguna de estas cuestiones tiene lugar “en Internet”. En su lugar, se producen en la capa de aplicaciones de Internet, lo que denominamos World Wide Web. Pero esta es una discusión que merece una nota completamente diferente.

Pero la regulación de Internet puede tener consecuencias no deseadas. Una de tales consecuencias es la aplicación extraterritorial. Es particularmente importante por lo que significa para una Internet global y resiliente. Internet no fue diseñada para reconocer límites físicos o para cumplir con las reglas de un solo actor. No se trataba de ser anti-conformista, simplemente no era relevante. La resiliencia se garantiza a través de la diversidad de la infraestructura y esta diversidad proviene de nodos ubicados globalmente, en diferentes partes del mundo. Cuanto más hay un impulso para tratar de que Internet encaje dentro de las fronteras nacionales o para que cumpla con el pensamiento normativo de una nación con el fin de mantener un cierto sentido de control, más riesgo corremos de sabotear la diversidad que es crítica para su naturaleza resiliente y global. La aplicación extraterritorial de leyes puede proporcionar incentivos erróneos para que los actores estatales participen en una carrera regulatoria que solo dará como resultado una Internet fracturada y menos resiliente.

Los tribunales, los abogados internacionales y los académicos están familiarizados con la noción de extraterritorialidad como una manifestación evolutiva de la soberanía del Estado, que, históricamente, ha pasado por una transformación constante que busca adaptarse a un sistema internacional en constante cambio. Con Internet, el ritmo de esto se ha intensificado.

El principal desafío aquí es que Internet es global, por lo que las regulaciones y las decisiones judiciales que la afectan pueden tener efectos extraterritoriales. Hay dos preguntas que buscamos proponer como parte de nuestra nota conceptual sobre “Internet y los efectos extraterritoriales de las leyes“.

  • ¿Qué tan conscientes son los estados acerca de cómo evitar un impacto dañino e innecesario fuera de sus fronteras?
  • ¿Cómo pueden minimizar tales efectos negativos?

Conforme al uso del término en esta nota conceptual, la extraterritorialidad se refiere a las aplicaciones de las leyes de un país a personas, conductas o relaciones fuera de ese país. La globalización ha intensificado tanto la cantidad de interacciones transnacionales como el interés de los estados en regularlas. Pero, cuando se trata de Internet, las cosas son un poco más complejas; aunque sea por accidente, la globalización es una característica de Internet, no un error, y los sistemas legales de todo el mundo deberían reconocer esto, no intentar “arreglarlo”. Debemos tomar decisiones que ejerzan jurisdicción extraterritorialmente de manera que Internet pueda evolucionar como una tecnología abierta, globalmente conectada, segura y confiable para todas las personas. Pero, cuando una ley no especifica su alcance geográfico, ¿qué límites (si los hay) podrían establecer los tribunales en su aplicación?

Para responder a esta pregunta, primero debemos comprender el vínculo causal entre el progreso social y económico e Internet. Internet se basa en un conjunto de propiedades fundamentales, que incluyen apertura, innovación, innovación sin pedir permiso, interoperabilidad, colaboración y competencia. Estas propiedades permiten que Internet sea un motor para que surjan nuevas economías, para unir a las sociedades y para permitir nuevas formas de expresión política. Son conocidas como las “invariables de Internet” porque sin ellas, Internet no sería como la conocemos y usamos hoy en día.

Desafortunadamente, en muchos casos, los responsables de la toma de decisiones imponen reglas que se extienden a Internet en otros lugares, dificultan la innovación, disuaden a la inversión en sus propios países y generan el riesgo de crear una nueva brecha digital. Con solo consultar el anexo de la nota conceptual puede observarse cuán abrumadora es la actividad reguladora actual.

La nota conceptual no sugiere que la regulación no debería ocurrir. La regulación es una prerrogativa de los estados nacionales y los actores estatales tienen la responsabilidad de defender los intereses de sus ciudadanos. Sin embargo, existe un argumento válido de que muchos de los problemas asociados con la aplicación extraterritorial de las leyes se pueden mitigar si las partes interesadas fomentan enfoques descentralizados y colaborativos, incluidos los procesos de desarrollo de normas internacionales. Dichos procesos y estructuras pueden crear mejores resultados porque tienen una participación más amplia y son más sensibles políticamente y económicamente sostenibles que algunos enfoques orientados de arriba hacia abajo.

A menudo hablamos de la importancia de la colaboración en Internet. En este caso específico, debemos colaborar para evitar cosas como la incosistencia, la acción no coordinada, la fragmentación y la tensión internacional, por nombrar algunos. Nuestro pensamiento ha demostrado que todas estas consecuencias no deseadas pueden ser reales en un entorno donde los estados nacionales buscan regular la Internet global.

Lee la nota conceptual “Internet y los efectos extraterritoriales de las leyes”.

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Eventos Generar confianza IETF Mejorar la seguridad técnica Políticas públicas Tecnología

Registro abierto para “Cyber Diplomacy Meets InfoSec and Technology” junto al IETF 102

Como anunciamos recientemente, la Comisión Mundial sobre la Estabilidad del Ciberespacio (GCSC) será la anfitriona de un panel sobre “Cyber Diplomacia con InfoSec y Tecnología” junto con IETF 102 el martes 17 de julio. El registro se abre hoy en dos intervalos de tiempo para la equidad de zona horaria global, a las 08:00 UTC y a las 20:00 UTC. Registrarse aquí.

La Comisión Mundial sobre la Estabilidad del Ciberespacio está desarrollando normas e iniciativas de políticas que tienen más probabilidades de ser más efectivas que otras. Durante esta sesión, la Comisión quiere informar e interactuar con la comunidad IETF sobre su trabajo en curso.

Internet Society está ayudando con la logística. El Oficial Principal de Internet de Internet Society y el Comisionado de GCSC Olaf Kolkman moderarán el panel.

Los panelistas son:

  • Irina Rizmal, investigador en DiploFoundation especializado en análisis de políticas en asuntos relacionados con la seguridad y defensa nacional.
  • Bill Woodcock, Comisionado y Director Ejecutivo en Packet Clearing House, la agencia sin fines de lucro que respalda la infraestructura crítica de Internet.
  • Jeff Moss, Comisionado, fundador de Black Hat y Defcon, miembro del consejo de seguridad de DHS y CSO de ICANN.

Lugar

El panel se lleva a cabo durante el almuerzo el martes, 17 de julio, en el Fairmont The Queen Elizabeth en Montreal junto con el IETF 102. El almuerzo será proporcionado a aquellos que se preinscriban.

Registro

Se requiere preinscripción para asistir a este panel de información en persona. El registro ya está abierto, así que regístrese aquí.

Este evento también será transmitido por web y audiocast. La preinscripción (o la asistencia del IETF) no es obligatoria para esperar en línea. Mire este espacio o la página de la sesión para obtener más información y enlaces sobre participación remota.

¡Esperamos que pueda unirse a nosotros en Montreal, o en línea!

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Políticas públicas

El artículo 13 de la Directiva sobre derechos de autor plantea serias dudas

Los próximos días serán importantes para el futuro de Internet, ya que la Comisión de Asuntos Jurídicos del Parlamento Europeo (JURI) votará sobre la propuesta Directiva de Derechos de Autor (Copyright Directive). La Directiva, que pretende actualizar y reforzar los derechos de los titulares de derechos dentro del mercado digital europeo, es en gran medida un paso positivo en el campo de las tecnologías modernas e Internet. Sin embargo, el artículo 13 de la directiva plantea serias dudas sobre las implicaciones para la libre expresión, la creatividad y la libertad de publicar.

Según este artículo, se requerirá que los “proveedores de servicios de la sociedad de la información” usen “tecnologías de reconocimiento de contenido” para escanear videos, audio, texto, fotos y códigos en detrimento de las comunidades de software de código abierto, remixers, livestreamers e incluso creadores de memes.

Por lo tanto, unimos todas las otras voces en la búsqueda de información y les pedimos que visiten el sitio web www.saveyourinternet.eu/ y se comuniquen con su MEP.

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Gobernanza de Internet Políticas públicas Privacidad

GDPR: ir más allá de las fronteras

En los últimos años, las empresas y los responsables políticos de todo el mundo se han estado preparando para que legislación del Reglamento General de Protección de Datos de la UE (o GDPR, por sus siglas en inglés) entra en vigor con una gran anticipación. Introduce requisitos de privacidad más altos y estrictos y fuertes multas por incumplimiento. La parte interesante, pero desafiante, del GDPR es que se aplica a los datos personales de los sujetos dentro de la Unión Europea, independientemente de su ubicación.

En este sentido, el GDPR es un esfuerzo ambicioso que busca llenar un vacío en el campo de la privacidad de Internet. La implementación por parte de organizaciones de todo el mundo no ha sido fácil ya que el estatuto es complejo y, en muchos sentidos, difícil de aplicar. Esto ha sido especialmente para pequeñas y medianas empresas (PYME) y nuevas empresas, ya que los costos de garantizar el cumplimiento son considerables.

Saber más (en inglés)

 

 

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Generar confianza Políticas públicas Privacidad

Caso Facebook: ¿Qué debe suceder desde hoy en adelante?

Casi en todos los lugares donde vamos, todavía no controlamos nuestra información en línea y cómo se compra, vende o usa. Como usuarios de Internet, nos encontramos haciendo la pregunta: “¿Es esto realmente para lo que nos registramos?”

Para algunos de nosotros, fue estar en contacto con nuestros hijos y amigos. Para otros, era una manera fácil de llegar a nuevos clientes o reunir una comunidad detrás de un proyecto social. Sí, muchos de nosotros asumimos que nuestra información se usaría para publicar anuncios ‘relevantes’: de hecho, eso parece bastante estándar en el mundo en línea de hoy. Pero apenas es parte de la verdadera imagen.

En las últimas semanas, hemos descubierto, una vez más, que la información sobre nosotros mismos, nuestros amigos y contactos, se utilizó mucho más de lo que pretendíamos. Hemos sido perfilados, apresados, manipulados políticamente y jugados como peones en el ajedrez de otra persona. Te desafío a que encuentres a alguien que diga “sí”, para eso me suscribí, y lo sabía, y estoy completamente cómodo con el lugar donde terminamos “.

No importa cómo o cuándo comenzó a ampliarse, esta brecha entre lo que razonablemente esperamos y lo que realmente se nos está haciendo es una violación imperdonable de la ética.

Nadie se inscribió para esto.

La sensación de indignación que muchos de nosotros sentimos ante un incumplimiento tan flagrante de la confianza -por la cual Cambridge Analytica pudo hacer uso de los datos personales de las personas recolectados en Facebook sin su conocimiento o permiso explícito – tampoco ha disminuido.

 Por supuesto, nos gusta elegir los beneficios del acceso gratuito a las plataformas en línea que nos permiten conectarnos con amigos y conocer nuevos; comparte nuestras historias, nuestras recomendaciones; encuentre productos, servicios y pasatiempos nuevos e interesantes. Todo gratis, aparentemente, a cambio de un poco de conocimiento de nosotros, alguna información que nos otorgue acceso. Pero nuestras elecciones se basan en una imagen parcial y engañosa de lo que realmente estamos suscribiendo, y una falsa impresión del riesgo resultante.

No compartimos algunos mensajes personales solo con nuestros amigos y contactos cercanos. Estamos vertiendo nuestros datos en un mercado vasto y volátil que tiene un impulso económico que no podemos controlar, y una influencia política que apenas estamos comenzando a apreciar.

 Esto no tiene relación con la comprensión de la mayoría de la gente acerca de qué se trata una plataforma de red social. Los acuerdos que creíamos que estábamos haciendo se parecen cada vez más a los negocios de Fausto.

 Este episodio actual generará con razón un proceso de investigación y respuesta por parte de los gobiernos, los reguladores y los encargados de salvaguardar los derechos de los ciudadanos. Sin embargo, por grande que sea, Facebook es solo un elemento del ecosistema en línea. Hay cuestiones más amplias en juego aquí, y necesitan una acción integral de todos nosotros.

Tanto si se requiere que los usuarios se excluyan por defecto como si se establecen y aplican períodos de retención estrictos para los datos recopilados, las nuevas reglas de protección de datos, por sí mismas, no solucionarán el problema. Tratan los síntomas mientras ignoran las realidades de cómo se monetiza la información personal. Es como tener estrictos estándares de seguridad para manejar el combustiblea, pero no hacer nada con respecto a las emisiones de CO2. Las empresas ignoran reglas como estas porque pueden y porque existen incentivos económicos poderosos para hacerlo. Además de las reglas, necesitamos medidas que aborden las fuerzas económicas, para crear los resultados que queremos como sociedad.

 ¿Qué debe suceder de hoy en adelante?

Lo que estás haciendo ahora ya no es para lo que nos registramos; es hora de que renegociemos el trato. Esto es lo que esperamos de cualquiera que recopile, use o comparta información sobre nosotros: 

1. Justicia: se justo con nosotros. Respeta nuestros datos, nuestra atención y nuestro “gráfico social”. En algunas circunstancias, esto puede significar poner nuestros intereses por encima del suyo. Busque nuestro consentimiento honestamente, y cuando use o comparta nuestra información, no exceda lo que accedimos.

2. Transparencia: sea claro con nosotros sobre la negociación en la que nos estamos metiendo. Sea sincero y honesto sobre su modelo de negocio, sus socios, sus políticas y prácticas de privacidad. Abra su empresa hasta la auditoría de privacidad, y luego díganos qué está haciendo para abordar los hallazgos.

3. Elección: danos opciones genuinas, comenzando con “excluido por defecto”. Optemos si lo creemos oportuno. Vamos a optar por salir cuando cambiemos de opinión. Respeta nuestro derecho a dejar de usar tus productos y servicios. Borre nuestros datos cuando nos vayamos, y antes, si ya no los necesita.

4. Simplicidad: diseña sus servicios para una mínima fricción y máxima comodidad; aplique su esfuerzo de diseño a la privacidad, también. No espere que administremos nuestros datos, pieza por pieza, o que tenga una configuración compleja: permítanos expresar nuestras preferencias e intenciones y respete nuestra elección.

5. Respeto: muestre su respeto por nosotros y nuestros intereses, especialmente nuestra privacidad y autonomía. No nos trate como una mera materia prima, o como el producto que vende a sus clientes.

Nota: La publicación ha sido modificada para una mayor exactitud de los hechos.
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Ya es hora de adoptar una agenda digital colaborativa para el G20

Los Estados miembros del G20 representan el 85 por ciento de la economía mundial y son el hogar de la mitad de los usuarios de Internet del mundo. Desde la inteligencia artificial hasta la protección de datos personales, nuestro mundo digital está moldeando nuestro mundo físico. Como país que actualmente ejerce la presidencia del G20, Argentina ha presentado una serie de desafíos digitales. Pero para resolver estos desafíos, es preciso que suscribamos compromisos creíbles y establezcamos una hoja de ruta a largo plazo.

Nosotros que somos tres organizaciones líderes de la comunidad de Internet, acogemos favorablemente que Argentina haya continuado la labor digital delG20 iniciada por Alemania en el 2017. El año pasado, Alemania y los demás miembros del G20 describieron sus aspiraciones para el desarrollo de nuestras sociedades digitales. La presidencia argentina ha identificado cinco áreas prioritarias: inclusión digital, habilidades laborales futuras, gobierno digital, pymes y espíritu empresarial, e Industria 4.0. Todas estas áreas son dependientes de una economía y una sociedad digitales sólidas. Este año, conviene convertir estas aspiraciones en acciones.

Instamos a Argentina a aprovechar este consenso con una agenda digital dedicada al G20. Esta hoja de ruta debe incluir hitos para la próxima presidencia del G20, que ejercerá Japón. Los compromisos prioritarios deberán incluir:

Se necesitan políticas digitales reflexivas y proactivas para obtener beneficios sociales y económicos para todos, sea dentro o fuera del G20 . La adopción de una agenda digital del G20 puede ayudarnos a resolver los desafíos en cuanto a la salud de Internet y el futuro de la Web, y establecer la confianza en la evolución de nuestras vidas digitales.

Los nuevos desafíos que enfrentamos son complicados, pero se pueden resolver a través de la colaboración entre todas las partes interesadas para encontrar las soluciones adecuadas. Argentina puede liderar este esfuerzo a través del G20. Debe proporcionar un espacio de reunión, estimular la participación de cada uno y garantizar la transparencia y la confianza, desde el intercambio de documentos hasta el fomento de oportunidades para la emergencia de contribuciones procedentes de todo el espectro.

Los Estados miembros del G20 están en condiciones de establecer los parámetros para una agenda digital global que priorice al individuo y aproveche al máximo la tecnología en favor de la sociedad. Esperamos que estén a la altura de esta responsabilidad.

Esta es una publicación conjunta de blog elaborada por Internet Society, Mozilla y World Wide Web Foundation.

Cathleen Berger, Global Engagement Lead, Mozilla
Constance Bommelaer de Leusse, Senior Director, Global Internet Policy, Internet Society
Craig Fagan, Policy Director, Web Foundation

 

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Crecimiento de Internet Gobernanza de Internet Políticas públicas

Nuevos desarrollos en el debate sobre la neutralidad de la red

Los Demócratas en Estados Unidos no han renunciado a la neutralidad de la red desde que la FCC votó para derogar la Orden de Internet Abierto de 2015 en diciembre. El senador Markey, un demócrata de Massachusetts, ha presentado un proyecto de ley que utilizaría la Ley de Revisión del Congreso (CRA) para revertir la decisión de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC). La CRA les permite a los legisladores 60 días legislativos después de que la FCC presente sus reglamentos al Congreso para tomar medidas.

Continua leyendo (en inglés)

 

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Dar forma al futuro de Internet Políticas públicas Privacidad

El futuro del periodismo en la era de Internet: ¿guardianes o perros de presa?

Los guardianes de los medios, cada vez más criticados, amenazados y atacados por los intereses corporativos y de los gobiernos, también se encuentran entre las principales víctimas de la confianza pública a raíz de la proliferación de las noticias “falsas”.

Lea el articulo en inglés

 

This article originally appeared on Ethical Journalism Network.

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Gobernanza de Internet Políticas públicas

Internet se encuentra en una encrucijada: tenemos que elegir un camino

Mientras miramos alrededor del mundo, estamos buscando una nueva forma de cambiarlo. Vemos Internet en una encrucijada, donde tenemos opciones críticas para que el cambio suceda en los años venideros.

Esas elecciones las determinaremos nosotros o podremos decir que vamos a tener una influencia negativa en nuestras vidas. Las esperanzas y los temores de la gente sobre Internet hoy nos están dividiendo a nosotros y a su futuro.

La noción de esperanza y progreso ha sido definida por Internet desde su inicio. Su propio crecimiento lo ha llevado de oscuras conexiones de computadora a computadora a una potencia social y económica. Es la plataforma en la que los jóvenes y un número cada vez mayor de mujeres pueden inventar su propio futuro. Las pequeñas empresas y las comunidades están utilizando herramientas digitales para movilizarse y capacitarse para acceder a nuevos mercados, hacer crecer sus economías y proporcionar servicios vitales a sus ciudadanos. Por supuesto, debemos ver la adopción de Internet como lo que es: un reflejo de todo en la sociedad misma.

A la luz de la creciente sensación de que Internet está alimentando las divisiones sociales y culturales, existen preocupaciones legítimas sobre la seguridad y la protección de la vida en Internet. Discuto estos temas en un artículo publicado esta semana sobre el lanzamiento del Journal of Cyber ​​Policy producido por Chatham House y la Internet Society. Para conmemorar la ocasión, también estamos organizando una sala de chat con Chatham House titulada “¿Seguimos confiando en Internet? Aquí, exploraremos temas relacionados con la ‘securitización’ de Internet, donde el enfoque en la seguridad nacional y el control político está usurpando la noción de una Internet “centrada en las personas” para todos.

Para resolver estos problemas fundamentales, necesitamos nuevos modelos para abordar los desafíos. Mi opinión es que las respuestas se encuentran en los principios que han definido Internet hasta aquí. Estos incluyen: apertura, conectividad global, confiabilidad, transparencia, colaboración e inclusión. Estos valores deben permanecer a la vanguardia de Internet y las políticas que lo conforman.
Ya hemos hecho tanto del trabajo y el pensamiento que pone estos valores en el corazón del futuro de Internet. La comunidad global de Internet ha hecho un llamamiento para la toma de decisiones en colaboración: el modelo de múltiples agentes que se ha utilizado en las organizaciones y las políticas que construyeron Internet. El Foro de gobernanza de Internet en Ginebra. Espero la reunión de esta comunidad global energizada.

Es un momento importante para hablar sobre cómo podemos convertir el pensamiento en realidad. Tenemos la oportunidad de explorar cómo podemos expandir el modelo colaborativo de toma de decisiones, cómo podemos hacer más, decir más y superar los límites del futuro, los mecanismos y el futuro de Internet.

Sobre todo, podemos reafirmar nuestro compromiso con Internet que sea verdaderamente para todos al tomar decisiones que nos llevan hacia la oportunidad, no hacia el miedo.

 

 

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Reflexiones de la Comisión Global sobre la Estabilidad del Ciberespacio

Hace dos semanas, una pequeña delegación de Internet Society estuvo en Delhi para una serie de reuniones. (Ver la publicación de ayer sobre GCCS y GFCE.) En este post, voy a hablar con la Comisión Mundial sobre la Estabilidad del Ciberespacio Global Commission on the Stability of Cyberspace (GCSC).

Saber más (en inglés)